Empieza por lavarte bien las manos
Lavarse las manos antes de desmaquillarse es un gesto sencillo, pero es un paso esencial que tendemos a olvidar. Nuestras manos pueden transportar bacterias que favorecen la aparición de imperfecciones.
Opta por la doble limpieza
- Para todo tipo de pieles (incluidas las pieles mixtas a grasas): adopta el [ritual de doble limpieza CLEAN], con el [Aceite Desmaquillante Éclair] y la [Espuma Limpiadora Détox]. Para completar la limpieza del rostro, aplica después la [Loción Láctea Calmante].
- Para pieles maduras: adopta el [Ritual Clean Advanced], compuesto por el [Aceite Desmaquillante Remarquable], la [Espuma Limpiadora Perfectora] y la [Loción de Tratamiento Alisadora].
Recuerda aplicar el aceite desmaquillante sobre la piel seca y con las manos secas. Aplicarlo sobre la piel húmeda puede reducir su acción limpiadora: los aceites desmaquillantes suelen estar formulados a base de aceites secos, que se diluyen con el agua y permiten retirarlos fácilmente.
Desmaquíllate los ojos antes que el rostro
[Si te maquillas los ojos, empieza por desmaquillarlos antes de pasar al rostro.]
Retirar la máscara de pestañas puede ser el paso más laborioso. En lugar de frotar, lo que puede provocar irritación ocular y caída de las pestañas, deja actuar durante varios segundos un algodón impregnado de desmaquillante sobre las pestañas. Tómate tu tiempo para retirarlo suavemente. Repite el proceso hasta eliminar por completo los residuos negros.
Sé delicada y utiliza los dedos en lugar de algodones demasiado abrasivos
Evita frotar demasiado la piel al desmaquillarte: masajea suavemente el rostro con los dedos realizando movimientos circulares desde el centro hacia el exterior para un desmaquillado suave y sin agresiones.
Si [tu piel es sensible o reactiva], utiliza los dedos para desmaquillarte en lugar de algodones, que pueden resultar demasiado abrasivos.
Los aceites, limpiadores en espuma, lociones y geles micelares pueden utilizarse perfectamente sin algodón y permiten un desmaquillado más suave.
Termina limpiando tu piel después de desmaquillarte
La limpieza de la piel es un paso complementario al desmaquillado. Permite eliminar todos los restos de desmaquillante que puedan quedar en la piel y completar la rutina de limpieza. Utiliza una espuma limpiadora suave como la [Espuma Limpiadora Perfectora] o un gel limpiador.
¿El resultado? Una piel fresca, cuyo aspecto mejora día tras día, y las impurezas desaparecen para revelar un rostro radiante.