Adoptar un estilo de vida saludable
Priorizar una alimentación variada y antiedad
Comer frutas y verduras, así como alimentos ricos en omega-3 y antioxidantes, es clave para mantener una piel joven y fresca.
Los omega-3, presentes en el salmón, el atún, el aceite de oliva y el aceite de nuez, son especialmente recomendables, ya que aportan a la piel grasas saludables, necesarias para conseguir una piel visiblemente hidratada.
Los antioxidantes presentes en la mayoría de las frutas y verduras (frambuesas, té verde, tomates, etc.) ayudan a la piel a eliminar las toxinas y a conseguir un cutis luminoso y saludable.
Para obtener un aporte adecuado de omega-3 y omega-6, es importante variar los aceites vegetales que consumes, ya que su composición nutricional varía. Puedes alternar entre aceite de oliva, de girasol o incluso de coco para los platos dulces.
Beber mucha agua
Probablemente ya lo sepas, pero se recomienda beber al menos 2 litros de agua al día, un poco más durante los períodos de altas temperaturas. Esto garantiza la hidratación de los tejidos cutáneos desde el interior y ayuda a prevenir la deshidratación.
Utilizar tratamientos antiedad adaptados a tu tipo de piel
Empieza por determinar tu tipo de piel
Utiliza cremas hidratantes adaptadas a tu tipo de piel y a sus necesidades. Por ejemplo, si tienes la piel grasa pero notas tirantez en invierno, utilizar una crema para piel seca no es necesariamente la mejor solución, ya que probablemente se trate de un problema de deshidratación.
Aprende a conocer tu tipo de piel identificando las zonas que tienden a brillar y distingue entre piel seca y piel deshidratada.
- Si tu piel no presenta brillos, tienes piel seca a muy seca y necesitas nutrirla e hidratarla para evitar que aparezcan arrugas profundas de forma prematura.
- Si la zona T del rostro (frente y mentón) presenta brillos, es señal de que tienes piel mixta.
- Una piel que tiende a presentar brillos en todo el rostro es una piel grasa.
Conocer los gestos adecuados para combatir las arrugas según la edad
¿Cuándo empezar a prevenir las arrugas?
A partir de los 25 años: añade un sérum y un contorno de ojos a tu rutina
A partir de los 25 años, la microcirculación se vuelve más lenta. Por ello, es recomendable empezar a utilizar un sérum para una hidratación más profunda de los tejidos cutáneos, así como un tratamiento para el contorno de ojos. La piel del contorno de los ojos es, en efecto, muy fina y es la primera en mostrar signos de envejecimiento. Por eso, es especialmente importante cuidarla bien y elegir productos adecuados. A los 25 años, no es necesariamente necesario elegir un contorno de ojos antiedad, sino más bien un tratamiento hidratante de textura ligera y refrescante, como el Gel de Ojos Hidratante Desfatigante.
Tratamientos antiedad para pieles maduras
La piel madura ya no tiene las mismas necesidades. Adaptar tu rutina de cuidados te permitirá protegerla mejor frente al envejecimiento.
A partir de los 40 años, considera utilizar tratamientos antiedad para combatir las arrugas, ya que una piel madura no tiene las mismas necesidades que una piel joven y necesita una mayor hidratación. Un tratamiento para el contorno de ojos es esencial, ya que se trata de una zona especialmente delicada que tiende a envejecer más rápidamente que el resto del rostro. Este tipo de producto ayuda a prevenir la aparición de las patas de gallo.
Por último, si tienes manchas pigmentarias, añade a tu rutina un tratamiento corrector antimanchas para atenuarlas y proteger la piel frente a la aparición de nuevas manchas.